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Blog de la Revista de los Lunáticos

Néstor Belda. Entrevista

Néstor Belda, autor de Todas son buenas chicas. Dibujo digital de Rosa Prat.

 

Entrevista a Néstor Belda, autor del libro de relatos “Todas son buenas chicas”.

En el sección Reseñas de MoonMagazine Revista Lúdico-Cultural hablamos sobre un libro que está gustando mucho.  Su título, “Todas son buenas chicas”, primera obra publicada del escritor y profesor de técnicas narrativas, Néstor Belda. En su web  CURSO ONLINE DE TÉCNICAS NARRATIVAS NÉSTOR BELDA nos muestra la trastienda de sus relatos, la información adicional sobre las claves del proceso de creación de cada cuento y la vivencia humana que se refleja en él. Deseamos acercarnos a estas claves de una manera informal y simpática…Después de todo, somos lunáticos, ¿o no?

 

MoonMagazine: Voy a interrogarte, Ness. Espero que no te importe…

Néstor Belda: ¿Tengo que llamar a mi abogado?

(Hago como que no escucho y comienzo con las preguntas.)

MM: ¿Por qué buenas? ¿Qué tienen de malo las chicas malas?

N.B: Vaya, si esta es la primera pregunta, cómo serán las siguientes… Mira, siempre me he cuestionado si el ser humano es bueno o malo por naturaleza. Mi conclusión es que ni una cosa ni la otra. Creo, sinceramente, que somos idiotas, que no hemos entendido qué es con-moverse, es decir, moverse con… No hemos entendido que no se puede ser feliz en un mundo de infelices. ¿Chicas malas? Mira, las hay, como todo. Pero ocurre que yo admiro a muchas, muchísimas mujeres. La primera, Silvina.

MM: ¿A cuál de tus chicas le regalarías un ramo de lirios amarillos?

N.B: Seguramente a Sonia, es una chica entrañable que se merece un ramo de lirios amarillos. Yo veo muchas Sonias en el mundo…

MM: Tengo la sensación de que Sonia es la espinita clavada en el corazón del narrador…

N.B: Sonia es para mí la idea de la mujer que busca honrar la vida, como escribió Eladia Blázquez. Conozco muchas Sonias, no en cuanto a la situación, sino en cuanto a la actitud ante la vida. Pero también encarna una de mis convicciones: no estar en este mundo permaneciendo y transcurriendo. Me preocupa que tanta gente no entienda eso: la vida hay que merecerla, hay que ser digno de poseerla.

MM: ¿Invitarías a Ivana a cenar?

NB: Sí, ¿por qué no? Si se pone en sus zapatos, es una buena chica, y muy inteligente. Creo que sería muy interesante charlar con ella.

MM: Hemingway, Bukowski, Salinger, Mansfield, Faulkner, son autores que pertenecen a tu bagaje literario. ¿Qué le han aportado a tu estilo literario cada uno de ellos o qué rasgos crees que has absorbido de sus lecturas?

NB: Hay muchos autores que me han aportado algo. De Hemingway, por ejemplo, la obsesión por la perfección de la frase y su teoría del iceberg. De Borges, la estructura de un cuento. De Salinger, la naturalidad. De Mansfield, esa vitalidad que imprime a personas cotidianas. De Bukowski, la autenticidad. García Márquez, Carver, Nabokov, Vargas Llosa, Onetti, Bolaño, Ana María Matute, Piglia. Faulkner. Es interminable la lista. Incluso, autores noveles que ni siquiera han publicado. Todos han dejado algo, pero reconozco mi debilidad por Salinger.

MM: ¿Bukowski o Salinger?

NB: Bueno, me gustan los dos, pero con Bukowski me iría de juerga y a Salinger le pediría que me enseñe a escribir.

MM: En Juegos del lenguaje dices lo siguiente: «Yo creo que esa es la esencia de la literatura: Construir para el lector una vivencia emocional que jamás pueda olvidar». Una premisa fundamental. ¿Con cuál de tus relatos consideras que has rozado el alma del lector?

NB: Bueno, si mal no recuerdo, en Demian, Herman Hesse escribió que cada persona es un ensayo único e irrepetible de la naturaleza. Pienso que cada lector enfrentará cada relato con su carga emocional, única e irrepetible. Entonces, no creo que un relato roce el alma de toooodos los lectores. Lo que pienso es que unos relatos rozarán el alma de unos lectores y, otros, los de otros. De hecho, ya tengo comentarios sobre eso, y las preferencias son muy diversas, y sorprendentes.

MM: Por ejemplo…

NB: Por ejemplo, dos lectoras me han dicho que su preferido es «Vale, Paula», varios me han dicho que «Una buena chica», el de Sonia, aunque la palma se la llevan «Lirios Amarillos» y «A Constance, con emoción», y es entendible, porque son dos ficciones que entra en el juego de las realidades posibles.

MM: Eso mismo, hablemos de «Lirios Amarillos» y de «A Constance, con emoción», dos relatos complicados desde el punto de vista narrativo. Creo que en el primero has acertado plenamente en la planificación espacial para conectar con el tema. Y en «A Constance…», permíteme que te diga, veo todo aquello en lo que cree y desarrolla profesionalmente tu esposa, Silvina. ¿Qué nos puedes contar sobre ello?

NB: (Sonríe) No sé si alguna vez te dije que a veces me siento como Flaubert, sin que esto sea una comparación, que ya me gustaría… Admiro a los escritores que se sientan y escriben su historia sin mayores inconvenientes. Yo sudo mucho para escribir algo decente. Y con esos dos cuentos, sudé mucho. «Lirios Amarillos» fue, desde su primera versión, creo que en 2012, hasta la publicación, un proceso muy lento, primero de concreción y luego de revisión. El primer problema era equilibrar el protagonismo del escenario y del personaje e integrarlos una trama que transmitiera el tema. El segundo era el ritmo. Es un cuento inevitablemente lento, y por ello era muy importante mantener la tensión narrativa. Ese cuento está en la colección por la insistencia de Antonia Carrascal y Silvina, porque no entraba en los planes. Aún hoy sigo convencido de que tiene pasajes mejorables. Así todo, está entre los preferidos de los lectores. ¿No es paradójico? Con «A Constance…» el problema fue otro. Es un cuento que contiene dos historias, cada una con su conflicto. El problema era quién narraba la historia. Lo reescribí cuatro veces. En la primera utilicé un narrador testigo; en la segunda, un narrador externo; en la tercera, un narrador protagonista, y fue en esa última prueba cuando me di cuenta de algo que era muy evidente: si son dos historias, necesito dos narradores, los dos protagonistas, pero uno de ellos, Constance, debía funcionar como narrador, en ciertos pasajes, y como personaje secundario, en otros. Desde el punto de vista narrativo, en «A Constance…», además del asunto del narrador, el desafío era dejar que el cuento lo llevaran los personajes, que si mal no recuerdo, son seis o siete, algo que no aconsejan en los manuales de narrativa breve. Aciertas al decir que hay rasgos de las convicciones profesionales de Silvina. Si bien toda la historia es ficticia, se sustenta en esas convicciones, y yo llevo treinta años conviviendo con ellas y con ella. Le he prometido que algún día escribiré diez historias de niños para que lean los adultos. «A Constance…», perfectamente, podría ser una de ellas.

MM: ¿Por qué elegiste un libro de cuentos para tu debut? Al lector se le queda la sensación de haber jugado con las piezas de un puzle…

NB: Aunque estoy trabajando en una novela, hasta ahora solo he escrito cuentos. Este género me seduce: es un gran desafío esconder un universo detrás de tanta brevedad.  Me ha sorprendido que se esté diciendo que soy minimalista, que mis cuentos son como piezas de un puzle. La verdad es que intento que cada palabra sea un engranaje importante en el funcionamiento de la narración. En cierto modo, es como lo definió la escritora Mónica Mira Garcés en su reseña: Cada coma, cada punto, cada adjetivo, cobran significado cuando el cuento se acaba. Así funciono como narrador. Procuro que nada sea azaroso, que todo responda a un principio de causalidad, aunque en la lectura parezca que todo es muy cotidiano, que nada tiene importancia.

MM: Y, por último, hablemos del diseño de portada. Ha gustado mucho y tengo entendido que hay cierta intriga a su alrededor… ¿Quiénes son las buenas chicas… esas buenas chicas que aparecen en portada?

NB: Finalmente, se sabrá. Algunos ya lo han descubierto, pero los he amenazado con una visita de Ivana si dicen algo (se ríe). Lo siento. No puedo decir nada.

Txaro Cárdenas 

Con la colaboración de la acuarelista y diseñadora gráfica, Rosa Prat Yaque, cuya web os recomendamos:

www.rosaprat.es

 

 

Dibujo digital  de Rosa Prat
Dibujo digital de ©Rosa Prat realizado a partir de fotografía. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.
Dibujo digital de  ©Rosa Prat Yaque  realizado a partir de fotografía. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.
Todas son buenas chicas, dibujo digital ©Rosa Prat Yaque realizado a partir de fotografía. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reseñas

Todas son buenas chicas

Un libro de Néstor Belda

La cotidianeidad automatiza la mirada sobre la realidad que nos circunda, devora los objetos, los descarta, y el escritor debe volver sobre ella con sentimiento de extranjería.

Néstor Belda

Mi primer contacto con la narrativa de Néstor Belda se produjo a través de la lectura de “El narrador”, su blog de divulgación de técnicas literarias. La frase que lo encabeza y que he reproducido en el “lead” de este artículo llamó mi atención desde el principio. He reflexionado sobre ella antes y después de la lectura de cada uno de los diez relatos que componen la ópera prima de este autor argentino afincado en España. A lo largo de este artículo intentaré trasladaros mis conclusiones.

SIGUE EN:

RESEÑAS. “Todas son buenas chicas” de Néstor Belda.

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25 comentarios sobre “Néstor Belda. Entrevista

      1. La reseña consigue acercar el autor y el libro al futuro lector, haciendo hincapié en su forma y en su fondo sin adentrarte demasiado en el argumento, pero abriendo camino a él de un modo sugerente, atractivo. Muy completa y amena, te ha quedado estupenda. Un abrazo Txaro.

        Le gusta a 1 persona

  1. Cuando conocí los relatos de Ness, era una lectora olvidada de narrativa. En mi adolescencia y hasta los 21 años, leía 2 ó 3 libros de poesía por cada uno de cuentos o alguna novela, hasta que de a poco me fui quedando con la poesía y no volví a la narrativa.
    Pero leer los primeros relatos de Néstor me revelaron la magia de re-encontrarme con la narrativa, con la fineza y precisión de cada frase, el detalle de los ambientes y la caracterización de sus personajes, el humor que como todo buen escritor roza la ironía y se acerca al virtuosismo o la miseria humana sin caer en la vulgaridad.
    Con Néstor nos conocimos en situación de conflicto, en un debate controvertido y es allí donde uno se da cuenta de la calidad de la gente, porque es ante todo, un caballero, y pronto me di cuenta que detrás de la máscara de un hombre sencillo había un hombre muy estudioso.
    Sus relatos me resultan únicos, al menos a mí, y su forma de escribir… ese transcurrir en lo sencillo aparente que encierra mucho trabajo detrás y se nota. De ahí que cuando me comentó que iba a publicar, sin demora le di mi opinión: “si, debes hacerlo”. No solo por esos 38 años que lleva en espera su literatura sino por el enriquecimiento potencial que pueden experimentar sus lectores.
    Esta entrevista creo que lo dice todo, sinceramente es extraordinaria. Muchas Felicidades!
    Un abrazo

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  2. Además de agradecer a todos los comentarios, quiero que sepáis que yo solo respondí. Lo importante de esta entrevista es la habilidad periodística de Txaro Cárdenas, que supo tocar las fibras de más intimas de mi narrativa. Gracias, Txaro.

    Le gusta a 1 persona

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