Hoy os quiero hablar de algo mágico que ha acontecido en esta luna. Sé que muchos de vosotros creéis en la magia, lo demostráis cada vez que ponéis en práctica vuestro oficio o caéis rendidos ante un texto.

Siempre he sostenido que la magia de las artes, y por supuesto, incluyo la literatura, reside en su vocación de establecer lazos emocionales. Emoción, conmoción, identificación. Tres palabras que se traducen en magia.

En 1816, en una noche de tormenta y luna llena, una joven de dieciocho tuvo un sueño terrible. Aquella pesadilla, alimentada a lo largo de su infancia y adolescencia, dio a luz a un nuevo género que influyó poderosamente en la literatura posterior y en un arte que tardaría poco menos de un siglo en nacer: el cine.

Doscientos años más tarde, Jesús Lens recupera su magistral artículo de Lugares Comunes —una revista que a día de hoy es pieza de coleccionista— y se lo ofrenda a la luna.

Ese gesto es magia. Emoción.

1robert-deniro-frankenstein

Mary Shelley pasó a la historia por ser la creadora del personaje que encarnó el fuego sagrado de la vida, el principio vital negado al hombre. Desde tiempos inmemoriales, el ser humano se ha empeñado en robar a la naturaleza su secreto. La alquimia, la ciencia y las artes oscuras han sido sus aliadas en esta afanosa búsqueda de la inmortalidad.

Hace doscientos años, una joven de inteligencia privilegiada parió un regalo que asombró al mundo por su mezcla de crueldad y romanticismo. Hoy, podemos decir que, tanto Mary Shelley, como los científicos que alimentaron su sed de conocimiento, hallaron la piedra filosofal de la literatura.

De nuevo, la magia pone en funcionamiento sus engranajes invisibles.

Doscientos años después, www.moonmagazine.info publica de la mano de Juan Mari Barasorda, coordinador los IV encuentros sobre género negro Bruma Negra Plentzia, un artículo que desvela las influencias científicas y literarias que moldearon las inquietudes de Mary Shelley.  El autor  nos las regala con el eco de unas charlas para dos voces, imaginadas pero reales y envueltas en un sueño bajo la luz de la luna.

Que la luna esté siempre presente es una señal.

Lo que nos ha regalado Juan Mari es magia. Identificación. Conmoción.

Mary_Shelley_MoonMagazine

 

Doscientos años después, Víctor Frankenstein relata el nacimiento de su criatura, podemos sentir el desgarrado horror de las palabras escritas por Mary Shelley y absorber su más dramática esencia.

El actor Jacinto Montes de Oca y el productor audiovisual Javier A. Bedrina han dado vida al milagro. El último acto sublime de la magia de la luna.

Debes escucharlo.

Agradecimientos:

Juan Mari Barasorda

Javier A. Bedrina

Empar Fernández

Pilar García

Jesús Lens

Jacinto Montes de Oca

Javier Sánchez Sáez

Anna María Villalonga

 

Anuncios