Para una mente pragmática la funcionalidad de un calendario es evidente: recordar o identificar una fecha concreta o incluso, el día en que se vive. El resto es accesorio.

En la actualidad, santorales y fases lunares aparte, proliferan los “Días Internacionales” o “Días Mundiales” cuyo impacto mediático constituye un fenómeno muy especial, como en el caso del Día Internacional contra la Violencia de Género,  convertido en perfecto caldo de cultivo para la proliferación de programas especiales, portadas, artículos e infinidad de publicaciones fuera y dentro de las redes sociales. En estas últimas nunca falta un “buen motivo” para intentar rascar posicionamientos y alcances.  Todo vale y un administrador de páginas lo sabe bien. El problema, en mi opinión, es que el usuario tiende a creer como verdadero todo lo que ve publicado en Internet y lo peor, en estos casos, es que aludiendo a su sensibilidad, el pensamiento sesgado que vehiculan estos contenidos se apodera de las opiniones de quienes los reciben. Nos hemos dado de bruces con la MANIPULACIÓN, señoras y señores, un fenómeno que se alimenta de la falta de criterio propio, de la ignorancia, e incluso, de la buena fe.”Una vez más”, “nada cambia”, “siempre igual”, “no sería la primera vez”, “¿te parece raro?”, “es lo que hay”. Pues no. Me revuelvo contra ello y exteriorizo mi disconformidad. Ya está bien, estoy harta de mentiras y falsos apóstoles que consiguen que causas tan dignas se conviertan en zafios gallineros virtuales. Os voy a referir el caso que despertó mi indignación: un post que no voy a publicar por motivos obvios pero cuyo texto  transcribo a continuación.

Una mujer que se cuida no es la que va dos horas al gimnasio y hace dieta, una mujer que se cuida es la que no permite que un hombre la ofenda.

Esta sentencia es francamente machista e insultante para la mujer,  la  responsabiliza sibilinamente de aquello sobre lo cual no posee responsabilidad alguna: el trato que atenta contra el respeto, la violencia ejercida sobre su cuerpo y su mente.  Nos encontramos de nuevo con la vieja historia de la demonización de la joven que por llevar minifalda provoca su violación. Una vez más se considera  a la mujer,  responsable de su miedo, su anulación y dependencia psicológica y su ruina económica. Todavía existe esa voz que dice: “Por algo será. ¿No supo cortar antes de llegar a esto?” Pues no, no hay motivo por el cual una persona merezca ser vejada,  y sí,  es muy difícil escapar del terror. Sobre todo cuando se vive  sin recursos, con demasiadas responsabilidades y la autoestima por los suelos. Internet, y más concretamente, las redes sociales,  es el lugar ideal para publicar con toda libertad aquello que a cada uno le interesa. Siempre he pensado  que el comportamiento del usuario de las redes -como en la vida misma-  debería basarse en una ética tácita que cubriera de alguna manera el vacío legal existente sobre diversos niveles de actuación y que actitudes como el “todo vale”, la codicia y el oportunismo, consiguen no solo que sea obviada, sino  que se dude de su propia existencia. Mensajes que frivolizan  problemas reales y dolorosos, cartelitos con ingeniosas frases de mercadillo cuyo único objetivo es el de ganar adeptos  para conseguir miles de seguidores que no solo los legitiman con sus visitas, sino que los difunden totalmente convencidos de su bondad. Un fenómeno imparable, como la onda expansiva de una bomba con efecto multiplicador y que se une a otros tantos de los que somos testigo cada día. La apropiación de la propiedad intelectual, la manipulación de contenidos, la ligereza a la hora de publicar noticias falsas o el fake,  forman huellas indelebles en esta interminable galaxia de píxeles y  subsistirán per secula seculorum. Por desgracia.

¿Tan difícil es tener criterio propio?

 

Txaro Cárdenas

Redactora de http://www.moonmagazine.info

“INGRAVIDEZ” de GOLA Fotografía

 

 

 

 

"La igualdad es una necesidad vital del alma humana. La misma cantidad de respeto y de atención se debe a todo ser humano, porque el respeto no tiene grados". Simone Weil
“La igualdad es una necesidad vital del alma humana. La misma cantidad de respeto y de atención se debe a todo ser humano, porque el respeto no tiene grados”.
Simone Weil “INGRAVIDEZ” de GOLA Fotografía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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