“Coge el teléfono, por favor. Es importante, Mireia. Llámame…”

Mireia cerró la puerta de la cocina y se aseguró de que la ventana también lo estuviera. Se sentó en el sillón que momentos antes había arrastrado desde la sala y, recostada, con los ojos cerrados, procuró, en vano,  dejar su mente en blanco; el silbido que provenía de los quemadores la estaba poniendo nerviosa.

El olor a gas era cada vez más intenso. Vomitó y de pronto sintió la urgencia de respirar aire fresco y escapar de allí. Se levantó y la brusquedad de su acción casi la hizo caer, presa del mareo…  Comenzó a caminar hacia la ventana, cuando escuchó el primer tono de su teléfono móvil. Se volvió e intentó alcanzarlo… Entonces sonó el segundo.

“¿Por qué no me contestas?” Víctor guardó el teléfono en el bolsillo. Había decidido volver con su mujer, si es que ella estaba dispuesta a aceptarlo…

Txaro Cárdenas/Moon Naciente

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