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Foto de Txaro Cárdenas
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Foto de Txaro Cárdenas

El amor, si es verdadero, no conoce barreras. La edad, la religión o la distancia no son obstáculo si el sentimiento es profundo y sincero.  Con los libros sucede lo mismo: es tan gratificante abrir un libro recién comprado y aspirar ese olor a páginas vírgenes que exhala, como detenerse en el aroma añejo, en el tacto áspero con el que el tiempo ha dotado a esas tapas o al interior de un libro anciano.

Siendo niña leí los libros que mi madre guardó de su infancia. Clásicos de la literatura juvenil revisitados y revisitables. Hoy los he sacado del baúl de los recuerdos  (un simple  armario es suficiente) y se los he dejado a mi hija (10 años), con la condición de que los trate bien, con mimo, porque tienen alrededor de 56 años y forman parte de la familia. Mi casa es para ello, un santuario.

Se trata de una colección  publicada por la Editorial Mateu en 1958.  Casi sesenta años ejerciendo de puerta a otras vidas para  tres generaciones de mujeres…

He elegido Heidi de Joanna Spyri y Mujercitas de Louise May Alcott… “Hoy he leído un montón. Nunca antes había leído tanto”. Yo sé que “eres, como tú sueles decir “buena leyendo”.

 Txaro Cárdenas.

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